17 de febrero de 2012

Siria a la inversa

"El hermano de uno murió por disparos de un francotirador cuando cruzaba la calle, la madre de otro, en un bombardeo;  todo el mundo quiere contar todo sin esperar. Agitan sus teléfonos: '¡Chouf, chouf, mira!' Un cadáver cubierto de señales de torturas, otro con el cráneo hundido, otro en el que la cámara se detiene en cada herida, agujeros en la ingle, en la pierna, en el pecho, en la garganta. En todas partes me enseñan las mismas cosas... En Homs, cada teléfono es un museo de los horrores." JonathanLittell. Siria, al otro lado del espejo

Hace justo dos años, Loto preparaba entusiasmada, con lápiz HB nº2, sacapuntas y la guía Lonely Planet, el viaje que estos días lee en tinta de imprenta escupida desde las entrañas de quien supo, con maestría, penetrar en las suyas.  

Prontó hará dos años, Loto conoció otro Homs y otra Siria. El primero, de pasada, buscando transporte en una terminal de autobús para cruzar, al revés que Littell, la frontera hacia Líbano. La segunda, en la breve profundidad que permite la pasión contenida tras un bigote o un hiyab, emborrachando los sentidos en las ancianas Damasco y Palmira.

Hace ya dos años que subrayaba con los ojos sonrientes. Hoy  prefiere no resaltar nada ¿para qué? Sólo lee, con la sonrisa triste de la envidia agradecida y el hígado machacado por la rabia de saber que no podría volver y, aunque pudiera... el viaje ya no sería sino su inversa.
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12 de enero de 2012

Y entonces... ¿quién?

Ella es joven pero en su currículum -a pesar de lo que dicen- no asoma el concepto renovación. Quienes la conocen la adornan con una incansable capacidad de trabajo y una férrea determinación. Y aunque el desconocimiento no debería cuestionar esos aderezos, la mirada profana –que no deja de ser mirada ciudadana- sólo descubre en ella blandiblú, plastilina moldeable. Podría liderar -¿por qué no?-  pero sería la lideresa de plástico que mide hasta el milímetro sus “dejarse ver”,  sus poses, sus palabras y su voz…  un timbre delator que la traiciona con unas largas eses y unos insoportables gallos desertores cuando se atreve a dejar de medir.  Y cuando las ganas salen de la garganta y no de las tripas o el corazón… poca o nula credibilidad tienen.
No sirve.
El tiene unos cuantos años pero es tan joven como ella, quizás más. Zorro (en el sentido jurídico del término según sentencia de Juan del Olmo) e inigualable predicador, no tiene nada de manipulable y todo de manipulador… lo que, como a ella, lo convierte en huérfano de las vísceras que lo harían digno de fe. Afirmación que reafirma el argumento, tan manido como cierto, de que ya tuvo -y desperdició- la oportunidad de hacer y de vender esperanza a cambio de ilusión. 
No sirve.  
Y no sirven los mirlos blancos ni los tapados que no se quieren desnudar ni ¡muchísimo menos los que están! ¡¡¡Qué horror!!! Ojalá hubiéramos tenido la posibilidad de comprobar si habrían servido los que quedaron en el camino.
Entonces…. ¿quién? 
¡Qué el futuro nos pille confesados y con el déficit casero a raya!
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5 de enero de 2012

Cierro los ojos...

...los aprieto muy fuerte, concentrada en lo que quiero ¡quiero, quiero, quiero!
Con la mosquitera de lo oscuro envolviendo el cerebro, pinto una varita mágica en el lóbulo izquierdo; el derecho insiste tozudo en llevarme a la Zarzuela y taladrarme con las desfachateces de un tal Urdangarín.
Vuelvo a hacer el repaso de la lista dulce de los sueños... mientras, lentamente, se va produciendo la metamorfosis que me convierte en la despota caprichosa que sabe que tendrá la bici y un Playmobil-bombero.
Y a esperar!
A ver si esta vez, cuando despierte, no tengo que repetir lo que descubrí otro 6 de enero: que los Reyes Magos... ¡no son los padres!

Los Reyes Magos no son los padres
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3 de enero de 2012

Borrón y... no habrá más cuenta

Aunque siempre me produjo miedo acercarme porque bastaba mirarla para escuchar el aullido imaginario de la caricia de una uña... nunca dejé de intentarlo.
Me asqueaba el polvillo blanco que dejaba entre mis dedos, en el pelo, en la ropa. Aún así, hice, deshice y rehice, en el tablero verde,  buscando el resultado que quisieron hacerme creer que tenía.  
Armada con el Destructor paño gris en la mano izquierda y la Creadora tiza en la derecha, borré y escribí, una y otra vez, en la pizarra:

      1
   + 1
  _____

Pero... por más que me empeñé, por mucho que traté de convencerme de que tenía que ser como decían... la solución siempre fue la misma: 

      1
   + 1
  _____
      3

No volveré a escuchar el desquiciante chirrido en mis nervios, ni volveré a engorronar de limadura lechosa mis ganas. No haré de nuevo el sacrificio de la suma imposible. Volví a hacer borrón... pero ya no habrá más cuentas. Al menos, no como esa.
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29 de noviembre de 2011

Sueño XLVI: Dulzura de Western

Invitada por su maestro, Loto adolescente acude a una fiesta de temática Western. Se celebra en una vasta finca boscosa de no sabe qué sierra.
Cariñoso como siempre, aunque hipócrita como nunca, saluda el maestro. Más cariñoso –y sincero- se presenta el homenajeado: el más que maduro hermano mayor.
Se divierten por grupos. Junto al padre, Loto disfruta del vuelo de coches planos de madera que giran unidos por el cielo en sorprendente acrobacia; se sorprende con la tormenta; se empapa en la cascada purificadora que cae cuando se derrumba el techo de la carpa a rayas que hace las veces de cine. Se sacia con la intrigante comida que se ofrece en una aún más intrigante cantina.
Entonces escapa… con el maduro hermano mayor.
En el establo suben a una tabla recta que cuelga, sujeta con dos maromas, del techo. Como a la grupa de un caballo, con las piernas colgando, se sientan uno frente al otro y se balancean… como en un columpio. Y, en cada balanceo,  rejuvenecen las facciones de su compañero. Y, a cada oscilación, crece y se oscurece su pelo… antes corto y cano, ahora largo y negro. Y, con el movimiento, se abre la camisa a cuadros de Loto que deja asomar la turgencia. Y, en cada vaivén, él aprovecha para acariciarla… despacio…  con el miedo de la adolescencia... y...

..y el jodido despertador sonó hoy más pronto que nunca!
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21 de noviembre de 2011

Sueño XLV: Desespperanza onírica

Soñó que sabía que volvería a pasar y que estaba preparada para afrontar lo que habría de ocurrir. Soñó una punzada igual de hiriente cuando, lo que sabía que sucedería, sucedió. Lo que no esperaba, la bofetada más insospechada y cruel le durmió la mejilla cuando se percató de que no había sido un sueño.
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11 de noviembre de 2011

Allá voy Doisneau

No engaña Doisneau cuando afirma que es difícil, pero tranquiliza saber que se pueden abandonar los lugares en los que no se quiere estar.
Ella, gemela de mil sensaciones, paseó su ira bajo el principal-derecha del que escapó consciente de que no volvería jamás.
Loto sigue en el sórdido sótano-izquierda deseando largarse ¡con todas sus fuerzas! para no volver siquiera a pasear su venganza.
Ahora le falta saber que saldrá...
para salir.
Y no le importa que, como a Doisneau, deje cicatriz la huida.

Cierro los ojos y hala...
...allá voy querida.
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